jueves, 19 de julio de 2012

Capítulo 11: Matthew

  Tienes que hablar con ella, me repito sin parar a mí mismo, no puedes dejarlo estar, no puedes aplazarlo para cuando vuelvas de Francia. En realidad me muero de ganas por hablar con ella. Me encantaría explicarle todo, pero el orgullo puede conmigo. Hace ya dos días, desde la fiesta, que no hablo con ella. Nunca había estado tanto tiempo sin Brooklyn. La necesito. Sé que lo que ocurrió no fue culpa mía, es más, fue entre ellas dos, pero es mi mejor amiga y le debo una disculpa. Vivianne apenas me habla; piensa que debí haberla defendido. Realmente no sé cómo se originó todo, pero la mayoría de los invitados aseguran que Vivi lo empezó. Otros, menos, dicen que la que tuvo la culpa fue Broklyn, ya que se acercó hasta donde estaban Mace y Vivianne hablando y que ella fue la responsable de todo. Esa es otra: Mace. ¿Quién es ese niñato y de dónde ha salido? Parece sacado de una serie de vigilantes de la playa, con el pelo que lleva y siempre sin camiseta. Es el típico chico que juega con las chicas, las utiliza, se las tira y luego se olvida de ellas. No quiero que Brook malgaste su tiempo con él. No me parece suficiente para ella; se merece más, mucho más. Lo que mas me molesta de esto es que ella es feliz. Hacía mucho tiempo que no la había visto sonreír tanto, y aunque no me haga ni pizca de gracia, en el fondo me alegro mucho por ella. Pero muy, muy, muy en el fondo.
  Creo que nunca he estado celoso. No soy de esa clase de chicos. Nunca lo he sido, al menos con mi pareja. ¿Y cómo se puede ser celoso con alguien que no es tu pareja? Es raro, pero la primera vez que he sentido celos en mi vida, es de alguien totalmente ajeno a mi novia. Y todo por una simple mancha de pintalabios rojo en un simple cuello de una simple camisa.

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