-¿Has hablado ya con Matt? -me pregunta Nicole mientras sopla para apartarse un rizado mechón de pelo negro de los ojos.
-No, aún no he hablado con él y se va mañana, y aunque me muera de ganas, no pienso hacerlo.
-Eso es, nena -contesta elevando el dedo índice y moviéndolo de atrás hacia delante-. No te arrastres. Son ellos los que tienen que venir hasta aquí.
Sonrío mientras veo entrar un cliente.
-Ocúpate tú, cariño, voy a por un vaso de agua -dice mientras se mete en la trastienda.
Desde que estoy trabajando en la heladeria, Nicole, mi compañera en Ben & Jerry's, se ha convertido en una de mis mejores amigas. Es una chica delgada, de tez negra y con una inmensa mata de pelo negro rizado. Su aspecto físico contrarresta a su carácter fuerte y su voz grave. En el tiempo que hemos pasado juntas, he podido contarle todo lo ocurrido con Mace y también lo de la fiesta de Matt.
-Hola, buenos días -saludo con una sonrisa a la mujer mayor que se aproxima a paso lento hacia el mostrador.
-Buenos días, preciosa. Dame un cucurucho pequeño.
-¿De qué?
-Mmm... De fresa -contesta con una amable sonrisa-. Oh, sí, el de fresa era el favorito de mi Arnold, pero ya no lo puede disfrutar. ¿Qué se le va a hacer?
Le sirvo el helado y se lo paso por encima del mostrador. Ella lo recoge y me da el dinero. Se vuelve a dirigir hacia la salida, pero hay un chico sujetando la puerta. Ella asiente y sonríe en señal de agradecimiento mientras Matt se dirige hacia donde estoy yo.
-¿Puedes salir un momento? Quiero hablar contigo.
-No -contesto sorprendentemente tajante-, estoy trabajando. Si quieres algo, dímelo aquí.
-Verás, es que yo... -comienza Matt.
La voz de Nicole desde la trastienda corta a Matt
-Nena, sinceramente, me tiraba a Paul, el encargado. Oh, si. ¿Has visto que paque...? -dice justo en la puerta, pero se para en seco al ver a Matt.
Le lanza una mirada lasciva, entornando los ojos.
-Cielo, vamos a hablar, ¿te importa dejarnos solos? -digo con voz dulce.
-Voy a limpiar esas mesas de ahí -dice sin apartar los ojos de Matt y haciendo un ademán con la cabeza. Se aleja lentamente, y se gira unos segundos, llevándose los dedos índice y corazón a los ojos y luego apuntando con ellos a Matt. Se pone a unos metros de nosotros a limpiar unas mesas.
-¿Qué quieres? -le pregunto siendo borde sin quererlo.
-Yo... Quiero hablar sobre lo que pasó en la fiesta.
-Ya -bajo la vista al suelo.
-Por favor, ¿podemos ir fuera? Me siento incómodo... -dice mientras señala con la cabeza a Nicole, que está sentada en una mesa del final con las manos cruzadas y la barbilla apoyada en ellas. Al ver que la miramos, coge de nuevo la balleta y finge que limpia la mesa. Nos encaminamos hacia la salida bajo la atenta mirada de Nicole.
-Verás, creo que hay alguien que tiene que pedirle disculpas a una persona -dice mirándome fijamente.
-Sí, yo también lo creo -contesto para después quedarme callada esperando una disculpa, pero no llega-. ¿Y bien?
-¿Qué? Estoy esperando a que llames a Vivi para pedirla perdón por tu comportamiento de la otra noche.
-¿Que qué? -contesto apunto de estallar de la risa.
-Brooklyn -Matt nunca me llama por mi nombre completo, esto es serio-, tu comportamiento la otra noche estuvo totalmente injustificado. Abordaste a Vivianne por hablar con Mace. No tiene sentido. ¿Es que tú no hablas con chicos o qué?
-A ver, a ver -digo llevándome las manos a la frente y colocándome el pelo detrás de las orejas-. Creo que aquí ha habido un error. Yo no tengo que pedir perdón a nadie.
-Vamos, Brooklyn, sabes perfectamente que exageraste; no era necesario ponerse así.
-¿Así como? -pregunto exasperada-. ¿Sabes acaso lo que ocurrió?
-Sí, Vivi me lo ha contado todo. Está muy dolida con tu comportamiento. Ella pensaba que después del día en el centro comercial os habíais convertido en grandes amigas.
-Lo hice por tí. Sabes perfectamente que no la aguanto. Lo hice porque me lo pediste.
-Pues podrías hacer lo que te pido ahora: dile a Vivianne que lo sientes.
-¡Ni muerta! -exclamo elevando los brazos.
-Es por Mace, ¿no? Ha sido él el que te ha dicho que te comportes así. Ya veo lo que te importo -dice dándose la vuelta y alejándose, para volver a los pocos segundos con la mano sobre la boca.
-¿Qué?
-Oh, vamos, ¿qué te traes con el musculitos ese? No es tu tipo.
-Qué sabrás tú -digo poniendo los ojos en blanco-. Además, eso a ti no te importa.
-Me importa lo que hacen mis amigos.
-Desde que pusiste antes a tu novia que a tu mejor amiga, ya no soy nada para ti.
-No te das cuenta de nada -susurra.
-¿Ah, no?
-No. Mace no te quiere.
Un nudo se me forma en el estómago al oír eso. Empiezo a sentirme mareada y agito la cabeza a un lado y al otro.
-Solo le interesas para liarse contigo. Quizás si tiene suerte, para follar. Pero no te quiere. Brooklyn, te conozco desde hace muchísimo -dice mientras se acerca hasta mí-. No voy a permitir que un niñato como Mace te utilice. No te mereces eso. Él te quiere para lo que te quiere, pero yo... -le miro sin entender la situación-. Deja de comportarte como una niña tonta, que sé que no lo eres, y date un poco a valer.
Las lágrimas empiezan a acudir hasta mis ojos, pero hago un esfuerzo sobrehumano para que no salgan. Miro al suelo, rezando para que empiecen a salir grietas y una de ellas me absorba, me lleve hasta el centro de la Tierra y así pueda desaparecer.
-Eres tú el que no se da cuenta de nada -digo elevando el tono, mientras niego con la cabeza, empezando a estar harta de esta conversación.
-¿Que no me doy cuenta de qué? -pregunta.
-¿Crees de verdad que fui hasta donde estaba Vivianne por el mero hecho de estar hablando con Mace? ¿No te parece sospechoso que Jem me dejara así porque si? ¿Sin dar explicaciones, cuando estábamos tan bien? -digo soltando toda la rabia acumulada.
-¿De qué hablas? -pregunta extrañado, sin entender del todo a qué viene todo eso. Río sin que la situación me haga gracia.
-Vivianne se lió con Jem cuando yo estaba con él y cuando ella estaba contigo. Jem me dejó así, sin más, pensando que yo no sabía nada, pero esa tarde les vi. Vi a tu novia abalanzarse sobre Jem mientras yo le compraba su regalo. El día de compras, Vivianne dió su teléfono a tres tíos. En tu fiesta Vivianne estaba acosando a Mace. No estaba hablando con él; se lo estaba ligando. Y me lo he callado tooodo este tiempo porque me dabas pena. Te veía tan ilusionado con la relación, que no quería ser yo quien te bajara de esa nube. Pero no es justo. No es justo que me lo calle. No es justo que tengas que aguantar a esa chica. Pero qué mas da, ¿no? Total, mi comportamiento está injustificado.
Matt me mira abriendo mucho los ojos.
-Creo que tengo que irme -dice alejándose unos pasos de mí.
-Matt, yo... -me arrepiento de haber sido tan dura.
-No, déjalo -me corta mirándome con tristeza-. No quiero saber nada más -hace una pausa y me mira fijamente-. Yo... En realidad venía a decirte algo, algo que llevo queriendo decirte mucho tiempo, pero que no he podido porque no me salían las palabras. Llevo todos estos días luchando conmigo mismo, dándome ánimos para venir y para hacerte saber algo que creo que es importante. Brooklyn, yo... -traga lentamente saliva y me mira a los ojos- Te quiero. Pero no como a una hermana ni como a una mejor amiga, no. Estoy enamorado de ti.
Parpadeo varias veces y entonces me viene a la cabeza una imagen de Matt hace muchos años con brackets y el pelo más largo.
-Yo... yo no tenía ni idea -contesto despacio, asimilando la información.
-Creo que lo disimulo bastante bien -dice, sonriendo con tristeza.
Tenemos un corto espacio de tiempo en el cual lo único que se oye es la música tenue que se cuela por debajo de las puertas de la heladería. Le miro y por un momento le echo de menos, a pesar de que se encuentra a un metro de mí. Matt me mira y se acerca, y se acerca, y se acerca, hasta estar a escasos centímetros. Le miro sabiendo lo que va a pasar a continuación, y a pesar de saberlo, no hago nada por evitarlo. Posa sus labios sobre los mios y me besa suavemente. Lleva su mano a mi nuca y yo me olvido por completo de dónde estoy y de quién soy. Me separo a los pocos segundos.
-Yo... Lo siento. No sé qué...
-No, es igual. Vamos a olvidarlo -susurro negando con la cabeza-.
-Creo que es mejor que me vaya.
Dicho esto, se da la vuelta y se aleja rápidamente.
Me siento tonta por lo que acaba de pasar.
Entro en el local y veo a Nicole hablando por el móvil. Rezo por que no haya visto en beso. Cuelga al instante de entrar.
Me siento estúpida por lo que acaba de pasar.
-¿Qué tal con Matt? -pregunta recolocándose la gorra del uniforme-. Me he perdido los últimos cinco minutos porque me ha llamado Josh. ¿Te puedes creer que hoy no vamos a poder vernos porque tiene un partido con sus amigos? Este chico no va a ver a Unga y Bunga en mucho tiempo -exclama tocándose primero un pecho y luego otro.
Pasamos el resto del día aburridas. Poco antes de cerrar Mace me manda un mensaje en el que me pregunta si hoy quiero cenar con él. Le respondo que sí. Y nada más mandárselo, veo un chico a través de la cristalera de la tienda, con una sonrisa de las que hacen que me derrita pintada en la cara.








