Si Manech estubiera muerto, Mathilde lo sabría. Desde la noticia de su muerte ella se aferró obstinadamente a su intuición como a un fino hilo. Jamás perdió la esperanza. Mathilde es de naturaleza optimista; sabe que si ese hilo no la lleva hasta su amado no importa, no pasa nada, siempre podrá ahorcarse con el.

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