Un avión de papel pasa justo por encima de mi cabeza y acaba aterrizando sobre uno de los pupitres de la primera fila. Esto desencadena una silenciosa guerra de bolitas de papel y trozos de goma de borrar, que cesa misteriosamente cuando el profesor de Literatura deja de escribir en la pizarra y se gira.
Diez minutos.
-Para después del verano -dice mientras se acomoda las gafas- quiero que me traigáis una redacción con vuestra opinión personal sobre uno de estos temas -hace un gesto que abarca lo que ha estado escribiendo en la pizarra.
Un sonoro «jooo» llena la clase.
Cinco minutos.
-Deberá tener, al menos, quinientas palabras.
Si el «jooo» anterior llenó la clase, digamos que esta vez la inunda.
-Y para terminar, os aconsejo que no pongáis tonterías ya que no os lo daré como válido.
¡Qué bien nos conoce!
Dos minutos.
Abro el cuaderno para apuntar la tarea para el verano.
Y por fin suena el ansiado timbre. Suenan algunos silbidos sobre la voz del señor Lande aconsejándonos que no olvidemos la redacción. Recojo mis cosas y me dirijo a la puerta donde me espera Matt jugueteando con el cordón de la capucha de su sudadera.
-¿Tú también vas a echar tanto de menos al señor Lande como yo? -dice sonriendo.
Nos encaminamos hacia la salida a través del largo pasillo.
-¿Qué vas a hacer este verano?
-Me quedaré en Londres y en julio me iré dos meses a Francia a hacer una visita a los lugares más importantes -me explica con brillo en los ojos.
-Suena bien -le digo con los ojos muy abiertos-. Incluso podría ir contigo -concluyo mirándole.
-¿Tan mal pintan tus vacaciones?
Resoplo.
-Cuéntame.
-En principio me voy a pasar todo el verano en Londres -hago una pausa y me mira con cara de «Eso no es tan malo» -, se supone que viene el hijo de la mejor amiga de mi madre desde Manchester.
-¿Cuál es el problema?
Le miro con una cara que es mezcla de interrogación y asombro.
-Voy a tener que pasar dos meses con un chico al que he visto dos veces en mi vida. Una de ellas estuvo toda la tarde sacándose mocos y pegándomelos en la frente -sigo a pesar de la expresión de asco de Matt- y la otra, cuándo estábamos veraneando en Málaga, se empeñó en desabrocharme parte de arriba del biquini.
Esto último provoca un ataque de risa a mi mejor amigo.
-El chico no pierde el tiempo -dice antes de volver a reír.
-No tiene gracia -le digo fingiendo enfado.
-Y -carcajada-, y al final -carcajada-, al final, ¿lo consiguió?
-¿El qué?
-Ya sabes, desabrocharte el bikini -dicho esto, estalla de nuevo.
Le propino un puñetazo en el brazo lo suficiente fuerte como para hacer que pare de reírse.
-Perdón, perdón -se disculpa con la mejor de sus sonrisas.
Es lo mejor de Matt: su sonrisa. Nunca me he parado a pensar si Matt es guapo o no (vale, bueno, puede que sí me lo haya planteado), pero de lo que sí que estoy segura es de que tiene la sonrisa más bonita que he visto en mi vida. Sí, más que la de los chicos de anuncios de blanqueadores en dentífrico.
Seguimos caminando y doblamos a la derecha, en dirección a mi casa.
-¡Matty! ¡Boobo! -la aguda (y exasperante) voz de Vi nos hace pararnos en seco.
-Oh, venga... -susurro disgustada.
-Se amable -me dice Matt sonriendo.
-¿Yo? Pero si soy un encanto -digo pestañeando repetidamente-. Pero que no me llame Boobo.
Se acerca corriendo, haciendo que su largo pelo negro flote en el aire. Puedo ver su sombra de ojos verde flúor a pesar de estar a más de diez metros.
Cuando por fin llega a nuestro lado lo primero que hace es darle un laaargo y apasionado beso a Matt en los labios. Matt se separa y le susurra a Vivi algo en el oído y ella se aparta a regañadientes con expresión de fastidio.
-Bueno, Boobo -pongo los ojos en blanco- ¿qué vas a hacer este verano?
-Me quedo en Londres porque viene un amigo desde Manchester.
-¿Y se queda en tu casa? -pregunta poniéndose entre Matt y yo.
-Si -le agarra del brazo.
-Uuh - me da un codazo amistoso, a pesar de que no somos amigas, y me guiña un ojo-. ¡Qué buena oportunidad para olvidarte de Jem!
Jem es mi antiguo novio. Estaba totalmente enamorada de él. Hace varios meses, fui a comprarle un regalo por su cumpleaños y entonces le vi, en la acera de enfrente.
Besando a un chica.
A Vivi.
Me dejó al día siguiente.
Ella empezó a salir con Matt a los pocos días. Es la única cosa que podría decir que Matt no sabe de mí.
Matt tose, incómodo. Sabe que no me gusta ese tema.
-Vivi... -susurra para callar a su novia.
-Oh, tranquila -replico-, que si merece la pena, te lo haré saber y así me das el visto bueno y me dices si puede ser capaz de liarse con otra chica mientras está conmigo, que tu tienes pinta de ver eso a simple vista.
Abre mucho los ojos y traga saliva con un sonido parecido a «glups». Entonces me río le doy un codazo amistoso y le guiño un ojo. Ella me contesta con una risita nerviosa.
¡Toma esa!
Seguimos caminando un par de minutos más en un silencio extrañamente reconfortante. Cuando llegamos a la casa de Vi, se despide de Matt con un efusivo beso.
-Oh, vamos, te vas a ahogar - le digo a Vivianne a los pocos segundos.
-¡Qué bromista eres! -dice con una extraña sonrisa.
-No era una broma -contesto imitando la sonrisa.
-Adiós, cari -le dice a Matt subiendo las escaleras del porche-. Ah, y adiós, Boobo.
Contengo el impulso de lanzarla el contenedor de basura más cercano y me limito a decir adiós con la mano.
-¡Adiós Vivianne! -le grito sonriendo.
Odia que la llamen Vivianne.
Suelta un bufido y cierra la puerta de entrada de su casa con un portazo.
Caminamos un poco más.
-Se os ve mucho más unidas, ¿eh?
-Tú quieres morir, ¿verdad? -le digo entornando los ojos.
-Pero si soy un encanto -me imita pestañeando.
Dos minutos de silencio.
-¿Qué ves en ella? -le pregunto parándome en seco.
-Brook... -suspira-. Deberías darla una oportunidad. Te caería genial.
-Lo dudo.
-¿Qué te parece si un día de estos os vais de compras? A las dos os encanta. Así seguro que descubrís las cosas que tenéis en común.
-Una de ellas no será querer quitarle los lunares de la cara a la novia de tu mejor amigo frotando con lejía -susurro.
Matt se para en seco y me mira con una gravedad fingida.
-Brooklyn-Maria Rikes, ¿no hablarás en serio? -le fulmino con la mirada; sabe que no me gusta que me llamen por mi nombre completo.
-Claro que no -le aseguro-. Tardaría demasiado. El ácido sería mejor.
-Menos mal que te conozco y sé que no matarías ni a una mosca -me sonríe-. Entonces..., ¿irás de compras con ella?
Resoplo.
-Está bien -me abraza y me eleva del suelo.
-Eres la mejor, ¿sabes?
-Sí, algo he oído.
Al llegar a mi casa me despido de él con un fuerte abrazo y le aseguro que le llamaré para vernos antes de que se vaya a Francia. Y también para quedar con mi querida amiga Vivi. Entro en mi casa y me dirijo a mi habitación.
-Mamá, ya estoy en casa.
Silencio.
Mi madre no ha vuelto de trabajar.
Voy a la cocina y me encuentro un post-it en la encimera.
Llegará a las ocho y tengo la cena en la nevera. Perfecto.
Tras cenar, me siento en el sofá con un libro en el regazo y me pongo a leer para esperar a mi madre. Hago la firme propuesta de no dormirme y así recibirla con un beso, pero a los diez minutos de haberme formulado este fin, me quedo dormida con las gafas de leer puestas.
Hola Elena Corina, permíteme hacer un par de críticas constructivas:
ResponderEliminar"-Para después del verano -dice mientras se acomoda las gafas- quiero que me traigáis una redacción con vuestra opinión personal sobre uno de estos temas -dice mientras hace un gesto que abarca lo que ha estado escribiendo en la pizarra."
Aquí repites "dice mientras" en el mismo párrafo. Normalmente repetir las mismas palabras en muy poco tiempo llama la atención del lector, a mi personalmente me choca. Intenta evitarlo.
"-hago una pausa y me mira con cara de «Eso no es tan malo»"
Ya, ¿y qué cara es esa? Probablemente tu cara de «Eso no es tan malo» varía de la del resto del mundo. Procura no usar un concepto tan abstracto.
"-la aguda (y exasperante) voz de Vi nos hace pararnos en seco."
Vivi es el diminutivo de Vivianne. ¿Entonces Vi es el diminutivo del diminutivo de Vivianne? Me resulta extraño.
Bueno, eso es todo. Para ser una escritora amateur no lo haces nada mal.
Ah, lo olvidaba. A juzgar por tu foto de perfil yo diría que eres zulú. Estoy casi seguro pero la duda me corroe, así que te agradecería que lo confirmases o lo desmintieses.
Muchas gracias! Ya lo he rectificado.
ResponderEliminarSi vuelves a encontrar algún error, házmelo saber, por favor.
Por cierto, ¿te conozco?
Lo siento pero no te puedo dar datos personales por internet, aunque tal vez algún detalle mío te sea de ayuda para saber si me conoces o no.
ResponderEliminarPor ejemplo, tengo una cicatriz en la muñeca derecha porque una loca me clavó un lapiz.
Entonces, ¿me conoces o no?
A lo mejor la loca esa tenía sus razones para clavarte un lápiz. Tienes pinta de llegar a ser muy exasperante.
ResponderEliminarPero fíjate, todavía no caigo.
¿Yo? Pero si soy un encanto. Ya sabes lo que dicen, las apariencias engañan. Que sepas que eso me ha dolido -pone cara de "eso me ha dolido"-.
ResponderEliminarYo diría que no quieres caer, mala pécora. Sabes de sobra que soy Perry.
Cuanto te he echado de menos, compi.
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