miércoles, 9 de mayo de 2012

Capítulo 6: Brooklyn

 -¿Que estaba sin camiseta? -pregunta atónito Matt.
  Asiento fingiendo gravedad y acto seguido me levanto para traer más limonada. Matt se va en unos días a Francia y quiero pasar más tiempo con él.
  Volviendo con el vaso lleno, oigo abrirse la puerta del baño y supongo que Mace ya habrá salido de la ducha.
  Me temo lo peor.
 -¿Sabes? -dice después de darle un sorbo al vaso-, creo que voy a dar una fiesta en mi casa antes de irme. Tipo despedida.
 -¿Ah, sí? Yo voy -contesto entusiasmada.
 -Va Vivi -dice Matt con una media sonrisa muy extraña pintada en la cara.
 -Uy, pues, ahora que lo dices, creo que ese día tengo algo... Sí, una pena... Me hacía una ilusión ir...
 -¿Algo? -pregunta enarcando una ceja.
 -Sí... -digo no del todo convencida-. Algo...
 -¿Qué tienes? -pregunta Matt a punto de reirse.
 -Esto... ¡Una operación! Sí... Bueno, no te lo había dicho porque es una operación a vida o muerte y no quería preocuparte...
  Matt empieza a reírse y tras unos cuantos segundos intentando articular una palabra, por fin lo consigue.
 -¿De qué es?
 -¿Aumento de pecho? -pregunto sin terminar de estar convencida.
 -¡Já! -dice sarcástico Matt-. Ya podrías haberte inventado algo mejor, porque eso no cuela.
 -¿Y eso por qué?
 -Brook -dice mientras me pone una mano en el hombro-, me he cambiado contigo y te he visto en la playa. Lo último que necesitas es un aumento de pecho.
 Le doy un pequeño codazo y suelto una carcajada.
 Oigo pasos en las escaleras y la voz de Mace tarareando una canción.
 -Oh, mira -dice Matt con una sonrisa de oreja a oreja-, el padre de tus hijos está bajando las escaleras.
  Pongo los ojos en blanco mientras hago una mueca y él me contesta con una reverencia.
  Mace aparece por el arco del salón y le hago una seña para que venga.
  Va sin camiseta. ¡Qué raro!
  Matt tose disimuladamente y yo le propino un pisotón para que se calle.
 -Mace, este es Matt. Matt, Mace.
  Matt se acerca y le tiende la mano, a lo que Mace responde con apretón.
  Un escalofrío me recorre la espalda pero lo ignoro.
  Mace va hacia la cocina y Matt y yo nos volvemos a sentar en el sofá.
 -¿Por qué va sin camiseta? -me pregunta Matt.
 -No lo sé -contesto. «Pero me gusta», pienso.
 -Se parece a este de Crepúsculo que nunca lleva camisetas... ¿Cómo se llamaba? ¿Jason?
  Ignoro completamente el intento de Matt por acordarse del nombre del hombre lobo de la película y me giro instintivamente para ver a Mace. Hace dos días no me fijé en su torso musculoso ni en sus brazos, los cuales incitan a tocarlos. Me atrevo a mirar mas abajo de su abdomen y descubro una fina linea de vello que baja desde su ombligo hasta desaparecer más allá de los calzoncillos, los cuales asoman apensas unos centímetros sobre los pantalones.
  ¿Hace calor aquí o soy yo?


 -¡Mamá! Voy a ducharme.
 -Vale cariño -grita mi madre desde su habitación.
  Cojo la toalla de encima del perchero situado detrás de la puerta y abro el grifo del agua.
  Pongo la radio y me desnudo.
  Me meto en la ducha y subo aún más la radio.
  Escucho tres golpes. ¡Bua!, será mi madre -estaba colgando cuadros-.
  Termino de ducharme y me enrollo la toalla.
  Salgo de mi baño con la radio al máximo volumen.
  Estoy tan concentrada secándome el pelo con la toalla que no veo lo que...
 -¡Ah! -exclamo al ver a Mace en mi habitación, subido en una silla y con unos auriculares, escuchando música.
 -Lo siento mucho -dice balbuceando mientras se quita los auriculares rápidamente y aparta la mirada-. Yo... He llamado y no has contestado... Tu madre me había dicho que colgara este cuadro y...
 -No, no pasa nada. Me cambio en el baño.
 Me giro completamente y desando mis pasos de vuelta al baño.
 Caos total.
 ¿En qué momento de mi existencia se me ha ocurrido a mí llevar toallas demasiado grandes las cuales puedo pisar para, acto seguido, quedarme casi desnuda delante de un chico?
 En este mismo instante.
 Sin saber como, piso un extremo de la toalla, lo que hace que tire de ella para atrás, obteniendo como consecuencia el que se me vea todo -todo- desde la nuca hasta los tobillos.
 Si, Mace me ha visto desnuda por detrás.
 Me agacho lo más digna que puedo para coger de nuevo la toalla y poder cubrirme, rezando en todos los idiomas que se me vienen a la cabeza para que en ese momento Mace no hubiera estado atento a mi tropiezo, lo cual era más que improbable. ¿No?


  Mace se ofrece a acompañarme a la heladería en la cual voy a trabajar el resto del verano. Aún no me atrevo ni a mirarle a la cara, sin embargo cada vez que detecta que le miro de reojo, noto como una enorme sonrisa se forma en su rostro.
 -¿Te puedo dar mi opinión sobre un tema? -pregunta enarcando una ceja.
 -Sí -contesto encogiéndome de hombros.
 -No necesitas salir a correr todas las mañanas; ya tienes el culo en su sitio.
  Dicho esto estalla en una serie de carcajadas que cesan cuando le propino un puñetazo en el brazo.
 -Oye, en unos cuantos días, Matt va a dar una especie de fiesta de despedida por irse a Francia. A mí me ha invitado. ¿Quieres venir? -pregunto poniéndome la mano a modo de visera para protegerme los ojos del sol.
 -Espera, espera, espera -dice mientras se para en seco-. ¿Me estás pidiendo salir?
 -¡No! Te estoy ofreciendo ir a una fiesta. 
 -Entonces esto no anula la cita que me prometiste, que conste.
  Fuerzo una sonrisa y le obligo a seguir caminando.
 -¿Sabes qué? Cancelo nuestra cita -dice haciendo un gesto exagerado con los brazos-.
 -¿Y eso? -pregunto asombrada.
  Sin darme cuenta, hemos llegado a la heladería. 
 -He decidido que prefiero una cita con la señorita culito-respingón -dice mientras me guiña un ojo.


  Tras la entrevista, Mace y yo nos sentamos en un banco frente a un parque con un vaso de batido de fresa y plátano en la mano.  
 -El otro día me dijiste que no tenías novio -me pregunta Mace con su habitual cara de que a continuación va a hacer la broma del siglo-. ¿Qué pasó con el último?
  Debo de poner una cara rara porque al segundo se echa ligeramente hacia atrás y hace un gesto con la mano.
 -Bueno, si se puede saber, me refiero.
  Sonrío.
 -¿Por qué supones que he tenido novio? -pregunto girándome hacia él, interesada.
 -No sé... Digamos que eres una chica que tiene pinta de haber tenido novio. 
  Le miro con expresión desconcertada.
 -Sabes por qué te lo digo. 
  Mantengo la mueca de no entender nada.
 -Eres... Mmm... Digamos... -se calla y por un momento me parece oír que dice «perfecta», pero desecho inmediatamente ese pensamiento y le corto. 
 -Se enrolló con una chica y después me dejó.
 -¿Le querías?
  La pregunta me pilla completamente de sopetón.
 -Pues supongo. Sí, le quería.
  Asiente en silencio y se gira para mirar hacia la fuente que está justo delante de nosotros. Me dedico a analizar cada sombra y cada reflejo que la poca luz que queda proyecta en su cara. 
  Es guapo. Verdaderamente guapo. 
 -¿Y tú?
 -¿Yo qué? -pregunta antes de dar un sorbo a su vaso.
 -Sí. ¿Qué pasó con tu última novia?
  Noto como algo en él se tensa. Tarda mucho en responder.
 -No he tenido nunca novia.
  Suelto una carcajada, pero el hecho de que él no haya movido ni un solo músculo en su cara que muestre un atisbo de sonrisa, hace que me calle al instante.
 -Nunca he querido a nadie, la verdad. Solo chicas con las que me lo paso bien, pero nunca siento nada, ¿entiendes?
  Asiento en silencio. ¿Será Mace capaz de querer a alguien?
  De repente siento un nudo en la garganta. ¿Será capaz de quererme alguna vez a mí?
  Me siento estúpida al momento por tener pensamientos de ese tipo, y sacudo la cabeza de un lado a otro para quitármelo.
  Doy un largo sorbo a mi batido y dejo el vaso sobre el asiento del banco.
  Me giro hacia Mace.
 -Seguro que el señor musculitos encuentra a alguien que le quiera -digo pestañeando varias veces seguidas.
  Sonríe con una de esas sonrisas que hacen que hasta el más grande de los icebergs se derrita y pasa su pulgar sobre mi labio inferior para quitarme un bigote de batido que ni siquiera me había dado cuenta que tenía.
  Siento que me tiemblan las piernas y que, probablemente, si no hubiera estado sentada, me hubiera caído.
 -Puede que ya sienta algo por alguien -musita tan bajo que casi no puedo entenderle-. Volvamos ya; se está haciendo de noche.
  Nos levantamos del banco y cuando estamos a unos metros me giro para ver a lo lejos el corazón que he ido dibujando con el pie en la tierra mientras hablábamos.

3 comentarios:

  1. madre mia! he descubierto este blog en un evento y la verdad eske desde hace una semana o asi que lo descubri, me meto todos los dias para ver si has subido otro capitulo!!
    Me encanta! sigue porfi :)) un besito!

    ResponderEliminar
  2. sinceramente...me está encantando!!! sigue con esto que vales mucho!! :))ánimo!!!
    muaks

    ResponderEliminar